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Descubre Oporto. Una ciudad llena de actividades


Oporto, segunda ciudad de Portugal, no es una ciudad monumental al uso. Hay ciudades que muestran su grandeza con generosidad, a manos llenas, en edificios y monumentos fastuosos. El encanto de Oporto, en cambio, se extiende de manera discreta y elegante por toda la ciudad antigua. Hay que recorrer la ciudad con los sentidos bien despiertos para disfrutarla plenamente. Te ayudamos a hacerlo con unas cuantas informaciones que esperamos te sean de utilidad. Los orígenes de Oporto se remontan a un asentamiento romano, en el terreno elevado a orillas del Duero que hoy ocupa la Catedral. Elevada a la categoría de diócesis en el periodo visigodo, fue tomada por los árabes en el S. VIII, y recuperada por Vimara Peres a finales del S. IX. La ciudad se llamó Cale en sus primeros tiempos, y luego Portucale, y… bueno, ahí está el origen del nombre del país. El apogeo de Oporto se debe a dos factores esenciales: su activo puerto, que favoreció el comercio con el resto de Europa, y el gusto que los europeos (principalmente los ingleses) tomaron por el vino del país. La ciudad se ha desarrollado a partir de la ciudad antigua, que se extiende desde el río, colina arriba, hasta la Catedral y sus alrededores. Vamos a trazar un recorrido para conocerla.

Barrio de la Catedral En esta zona se encuentran muchos de los monumentos más interesantes de Oporto. A la sombra de la Catedral se extiende Barredo, un barrio de calles estrechas y laberínticas que conserva el trazado medieval. Aquí se establecen mercadillos callejeros muy animados, y merece l pena bajar hasta el puerto paseando (y perdiéndose un poquito) pos sus calles.

La Catedral (o Sé) fue construida como iglesia y fortaleza en el S. XIII, época de la que se conserva el rosetón de la fachada oeste. El edificio ha conocido numerosas modificaciones a lo largo de su historia, por lo que falta unidad de estilo. Por el crucero sur se accede al Claustro del siglo XIV y a la Capilla de Sao Vicente. A la puerta de la catedral se abre una amplia plaza, el Terreiro da Sé, con unas vistas preciosas de la ciudad. En una esquina de la plaza se levanta una picota manuelina, rematada con garfios.

Arquitectura manuelina: escuela que floreció durante el reinado de Manuel I, es una variedad de gótico tardío específicamente portuguesa.. Abundan los motivos marineros, influencia de la época de los descubrimientos y las conquistas de los navegantes portugueses. La decoración es abundante y muy elaborada. Las representaciones máximas de este estilo es el Convento de Cristo, en Tomar; el pórtico de la Iglesia de Madre de Deus, en Lisboa; y el Claustro Real de Batalla.

En la zona de la catedral se encuentra la estación de Sao Bento, de 1916,  El vestíbulo está decorado con azulejos, obra de Jorge Colaço, que representan escenas históricas y típicas fiestas rurales. Conserva el halo de romanticismo de los antiguos viajes en tren de vapor. También hay que visitar la iglesia renacentista de Santa Clara.

Barrio de Ribeira Sigue la orilla del río Duero, con estrechas calles y soportales. Se conservan numerosas casas con fachadas de azulejos, y otras pintadas de colores pastel, que dan al barrio un tono pintoresco.

Barrio de Boavista Extensión de la ciudad, la larga Avenida de Boavista está rodeada de hoteles, tiendas y edificios de oficinas. Zona comercial de Oporto; en el centro de la Rotonda de Boavista se encuentra la estatua de un león aplastando a un águila (el ejército luso-británico que derrota al águila napoleónico.)

El Centro y la Baixa Si nos situamos en la Avenida dos Aliados, encontramos en el extremo norte el Ayuntamiento de Oporto. En la Baixa (o parte baja del barrio) se encuentra la Rua Santa Catarina y la Rua Sa Bandeira, elegantes calles comerciales. Entre una y otra está el mercado cubierto de Bolhao, otro punto imprescindible de la ciudad. En esta zona se encuentra también el Café Majestic, una maravilla perfectamente conservada, con un siglo de antigüedad. Merece la pena detenerse un buen rato en una de sus mesas a tomar un café (o lo que se quiera, tienen una carta muy amplia.)

Palacio de la Bolsa Rua Ferreira Borges Abierto de 9,00 a 13,00 h. y de 14,00 a 18,00, ofrece una visita guiada, en distintos idiomas. Edificado en 1842 sobre el antiguo monasterio de San Francisco. Lo más interesante del edificio es su sala Arabe, inspirada en la Alhambra de Granada, con preciosos arabescos dorados.

Sao Francisco Situado junto al Palacio de la Bolsa Abierto de 9,00 a 18,00 h. Construida en el S. XIV,  el interior de la iglesia fue revestido de madera en el S. XVIII, quedando oculta su estructura inicial. En 1833 un incendio destruyó el claustro y parte de la iglesia (ya hemos visto que sobre ese terreno se levanta el edificio de la Bolsa.) El altar mayor y los pilares están cubiertos de esculturas que representan ángeles, animales y guirnaldas decorativas, talldos con más de 200 kgs. de oro. Hay que destacar el Arbol de Jesé, que muestra el árbol genealógico de Cristo,  con Jesé, padre del Rey David, en la base, y San José, la Virgen y Jesucristo coronando la talla. Se pueden bajar a las catacumbas, interesante (y algo estremecedora) visita.

Igreja dos Congregados Iglesia del S. XVII con la fachada cubierta de baldosas, obra de Jorge Colaço, que describen la vida de San Antonio.

Igreja (y Torre) dos Clerigos Construida en el s. XVIII por Niccolo Nasoni. Tiene adosada la Torre, con 75 metros de altura, uno de los puntos de refencia de Oporto. Puente de Dom Luis I Diseñado por el arquitecto Seyrig, uno de los ayudantes de Eiffel (el estilo de la construcción denota la influencia de éste), fue construido en 1886, y tiene 172 m. de largo.

Vila Nova de Gaia Frente a la parte antigua de la ciudad, al otro lado del río, se encuentra Gaia, con las bodegas de vino de Oporto alineadas y abiertas al visitante. Para entrar en ellas lo mejor es comprar un billete combinado que incluye paseo en barco y visita. Son numerosos los pequeños barcos que ofrecen un recorrido por el Duero, pasando bajo los seis puentes que enlazan los dos lados de la ciudad, y que luego dan la posibilidad de visitar una (o varias) bodegas.

El vino de Oporto: Cuando en el S. XVII los comerciantes británicos descubrieron el vino de Oporto se encontraron con una desagradable sorpresa: el vino se avinagraba durante el viaje desde Portugal hasta las Islas. No tardaron en descubrir un método para evitarlo: añadír brandy. Con esto interrumpían el proceso de fermentación de la uva, que conservaba su dulzor natural. Obtenían así un vino dulce con muchos grados, de sabor excelente. El vino de Oporto como hoy lo conocemos. Se puede decir, por tanto, que el de Oporto es un vino portugués pero un invento británico, algo que se nota en las etiquetas de las bodegas, la mayoría de nombre inglés. Existen distintos tipos de Oporto. Blanco: lo hay dulce y seco, se sirve frío, y se toma como aperitivo. Tawny: de tono rosado y sabor intermedio entre el blanco y el rubí Rubí: de intenso color rojo, son afrutados y envejecen en madera. Vintage: el más apreciado, se elabora a partir de la mezcla de los mejores vinos de una misma cosecha.

Alguna información práctica sobre la llegada a la ciudad

Oporto es una de esas ciudades que tienen el buen gusto de comunicar el aeropuerto y el centro de la ciudad de una manera cómoda, rápida y barata.  El Metro (en realidad se trata de un recorrido en superficie; el suelo rocoso de Oporto impide construir un metro subterráneo) une el aeropuerto con la Estación de Trindade (junto a la Avenida dos Aliados) en 30 minutos, por 1,35 €. Ahora bien, si elegís tomar un taxi… Si llegáis en vuestro coche, más vale buscar un buen aparcamiento, pues el trazado de las calles dificulta mucho el tráfico (más si no conoces bien la ciudad) y aparcar es realmente difícil.

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